Que sea un hasta pronto, Ariel

Posted by Gonzalo De Feliche on agosto 09, 2012 with No comments
 El último "gran ídolo" de River le dice adiós a las canchas. A los 38 años y con veintiún años de carrera decidió abandonar las prácticas profesionales, no del modo que él lo hubiese querido pero expresó: "No es que me haya cansado. Creo que es el momento". Igual, el Burrito espera su despedida en el Monumental. Otro grande que deja el fútbol, sus diabluras ya se extrañan.


 Desde Ledesma, un pueblito de Jujuy a la Primera de River sin escalas. Desde allí su trayectoria no paró y se convirtió en éxito total. A los 17 Daniel Passarella, su padrino futbolístico, lo mandó a jugar en Vespucio Liberti y fue amor a primera vista.
 Era apenas un niño. Petiso, morochito, menudito, pero con un fuego sagrado voraz en el pecho. Dueño de una gambeta indescifrable, un endemoniado quiebre de cadera, un remate letal, y una picardía de otros tiempos, se ganó, a pura  el corazón del pueblo 'millonario', se convirtió en líder. Desde su característica humildad se encargó de llevar el nombre de los riverplatenses al honor, a la gloria. Esas actuaciones los llevarían a vestir la celeste y blanca donde jugó 3 mundiales y convirtió 17 goles heredando la número 10 de Maradona durante una casi década.
 Con la banda roja ganó todo. Aperturas (91, 93, 94, 96, 08), un Clausura (04) y la Copa Libertadores de 1996 donde su sociedad con Enzo Francescoli quedará inmortalizada en la memoria de los hinchas de River.  Sus habilidosas jugadas típicas de potrero nacional deslumbraban a cualquier simpatizante del fútbol. Sus marcadores siempre quedaban en ridículo, tenía esa llave para destrabar cualquier paredón defensivo. Europa ya lo miraba.
 Valencia fue su primer destino. No desentonó, pero por incovenientes con el entrenador sólo jugó una temporada allí. Luego llegaría Italia. Sampdoria y Parma fueron quienes lo adoptaron, pero su verdadero lugar era River Plate. Volvió y fue campeón en aquel recordado equipo de Gallego de los "Cuatro Fantásticos" donde con Aimar, Saviola y Ángel se cansaron de brillar y golear. Su nivel era atronador, por ello, Fenerbahce le ofreció un jugoso contrato por varias temporadas, pero allí no la pasó bien y estuvo hasta casi un año sin jugar. Qué puede entender un turco de potrero!!
 Otra vez el Tolo aparecería en su vida. Newells hizo un esfuerzo y lo repatrió, también fue campeón y dejó un grato recuerdo. Pero siempre su idea era retornar al primer y único amor.


Ganó otro trofeo argentino en 2008, pero Simeone no lo tuvo más en cuenta por su 'adicción' al alcohol. Allí quebró su relación con Passarella, quién empezó a prestarlo. Independiente Rivadavia, All Boys y Defensores de Belgrano ampararon a un Burrito que aún tenía magia que ofrecer.
 Pero un día dijo basta a pesar de tener varias ofertas en el Interior del país y de exóticos mercados. Eligió la decencia y los principios.  "A uno lo que le queda del fútbol es el cariño de la gente y haber compartido la cancha con Maradona, con Enzo, con Romario", declaró desde una voz baja y modesta.
 Su vida se rodeó de firuletes, de alegría, de sensaciones. Una persona con convicciones fieles, que se convirtió en devoto del público riverplatense. Un futbolista intrépido, encarador, pícaro. Una leyenda viva, Ariel Ortega. Las cinturas rivales recién respiran..


Top 10 de sus goles picándola:


La cumbia del Burrito:


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